La inseguridad en el transporte por carretera en España, respaldada por datos
Según la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España, el 52% de los transportistas españoles ha sufrido al menos un robo en los últimos cinco años, de acuerdo con una encuesta realizada a cerca de un millar de profesionales del sector

Fuente e imagen: @itsseyed para Unsplash.
No se trata de casos aislados. Los incidentes se concentran en entornos muy concretos:
- Áreas de servicio y zonas de descanso
- Corredores logísticos clave como AP-7, AP-2, A-4 o A-6
- Polígonos industriales en zonas de alta actividad como Madrid y Cataluña
Además, hasta el 60% de los robos se producen en aparcamientos no seguros o no preparados, lo que evidencia una clara falta de infraestructuras adecuadas para el descanso seguro de los conductores .
Este contexto sitúa la seguridad como una de las principales preocupaciones del sector en 2026, no solo por el impacto directo sobre los profesionales, sino también por sus consecuencias operativas:
- Pérdida de mercancía
- Retrasos en las entregas
- Incremento de costes logísticos
- Reducción de la fiabilidad en la cadena de suministro
En este escenario, la colaboración público-privada se vuelve imprescindible. Por ello, FENADISMER ha iniciado una línea de trabajo conjunta con el Ministerio del Interior con un objetivo claro: identificar y actuar sobre los denominados “puntos negros” de robos en carretera. La iniciativa se basa en un enfoque especialmente relevante: la recogida de información directa desde el terreno
A través de un formulario anónimo, transportistas y empresas pueden reportar:
- Localización exacta de los robos
- Momento en que se producen (ruta o descanso)
- Modus operandi de las bandas
Con estos datos, la Federación elaborará un mapa detallado de zonas de riesgo que será trasladado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para reforzar la vigilancia y optimizar los recursos en los puntos más vulnerables. Este cambio de enfoque es clave: pasar de una respuesta reactiva a una estrategia preventiva basada en datos.
La seguridad en el transporte no es solo una cuestión operativa, es una condición imprescindible para garantizar:
- La continuidad de las cadenas de suministro.
- La competitividad del tejido empresarial.
- Y, sobre todo, la integridad de los profesionales que sostienen el sistema logístico.
En un país donde más del 85% de las mercancías se mueve por carretera, la seguridad deja de ser un tema sectorial para convertirse en un asunto estratégico de país. El reto ahora no es solo identificar el problema, sino actuar con rapidez, coordinación y recursos.

